viernes, 6 de noviembre de 2015

"Puerta de Tierra"






Construida en 1732, la Puerta de Tierra era la entrada principal de la Capital de Campeche y aún sigue siendo uno de sus símbolos.

Las naves de los corsarios Francis Drake, John Hawkins, Laurent Graff “Lorencillo”, Kornelius Jols “Pie de Palo”, Diego “El Mulato”, Jacobo Jackson, Henry Morgan, Bartolomé 

“El Portugués”, Lewis Scott y Rock Brasiliano, dejaron su nombre escrito con sangre en las memorias de este lugar.

Durante 160 años las luchas fueron constantes, hasta que en 1686 se comenzó la construcción de la ciudad amurallada y fortificada de Campeche.

Esta defensa se concluyó alrededor de 1704, aunque los ataques de los corsarios para entonces habían casi desaparecido.

La muralla que circundaba a la ciudad tenía una longitud de 2,560 mts. y consistía en un polígono de forma irregular con seis frentes, cuatro puertas y ocho baluartes. Además estaba custodiada por dos fuertes construidos en los cerros cercanos. 

En la actualidad subsisten 500 mts. de muralla, siete baluartes, dos puertas y los dos fuertes.























"Baluarte de San Carlos"




Construido en el siglo XVII, fue uno de los primeros en edificarse cuando se proyectó el sistema amurallado de San Francisco de Campeche. En 1840 participó activamente en la defensa de la plaza, cuando fue atacada por los revolucionarios del Departamento de Yucatán.

El baluarte de San Carlos recibe su nombre en honor al rey Carlos II de España, sustituyendo al “Fuerte de San Carlos”, apelativo con que años antes había sido reinaugurado el Bonete, después de ser restaurado en 1576.
La fortificación se sitúa en el costado noroeste del recinto amurallado y tiene una superficie de mil 549.21 metros cuadrados. Su distancia en relación con el baluarte de la Soledad es de 258 mts., que es la longitud de la cortina de muralla que los unía. Su construcción fue de las primeras debido a la necesidad de defender el lado de mar, sobre todo la costa de San Román, la más vulnerable por la facilidad de desembarco en sus playas, al igual que las de Lerma.
Contaba originalmente con una rampa por la que se accedía a su puerta, la cual salía perpendicular a su frente; sin embargo, a fines del siglo XVIII o principios del XIX fue demolido ya que representaba un obstáculo a la vialidad de la calle 8, incluso, la plazoleta que se forma todavía en la manzana de enfrente es producto de esta desaparecida rampa, la cual fue reubicada a lo largo de su frente.
Los cuartos con que cuenta San Carlos, aún existentes, se usaban según el Ing. Juan de Dios González en 1766 como “…cuerpo de guardia con reducido cuartel, sin ventana ni ventilación, un cuarto que es prisión y un silo (depósito de comestibles, granos generalmente) debajo de tierra, prisión muy segura y rigurosa…”
Con el paso del tiempo, San Carlos sufrió algunos deterioros, por lo que en 1739 se le hicieron las reparaciones necesarias, aunque no muy eficientes, ya que el alcalde Medrano, encargado de la obra, fue criticado de que al llevarlas a cabo, la artillería no tenía la correspondiente retirada y el terraplén había sido tan mal arreglado, que a la primera prueba se había hundido.
En 1840, al ser atacada la plaza por los revolucionarios del entonces Departamento de Yucatán, este baluarte tomó parte activa en la defensa. Al perder su uso militar a fines del siglo XIX, fue alojamiento de tropas, uso que todavía conservaba ya entrado el siglo XX, a pesar de lo mal acondicionado y el estado ruinoso en que se encontraban muchos de sus departamentos.
El baluarte de San Carlos ha tenido diversos usos: museo, oficina de turismo, sala de exposiciones, local de venta de artesanías, centro de información turística y por último, nuevamente museo.
Hoy día, alberga el Museo de Campeche, en el que podemos conocer un poco más de la historia de nuestro Estado.
El acceso al baluarte es a través de una pronunciada rampa por la que se llega a su portón original, hecho de madera de jabín, que sirve de entrada al edificio. En su interior existe otra rampa que sirve de acceso a la explanada o terraplén (planta alta) la cual esta dotada de almenas y garitones en sus vértices, y en uno de ellos hay un pequeño campanario.

La explanada, en la parte superior, es de piedra sillería (piedra tallada y cortada), así como los merlones y banquetas en una cara y en sus flancos. De sus cuartos, de forma abovedada, algunos han perdido su techo de viguería de madera, y puede verse aún una especie de sótano con una abertura cubierta por una losa, al que llamaron “purguero”, en el que se dice encerraban a los presos.

























"Jardín Botanico X´much Haltun"






Campeche.- Más de 98 especies medicinales, comestibles y de ornato se encuentran en el Jardín Botánico X'much Haltún (agua que brota de la tierra), donde se puede apreciar los árboles, el sagrado de los mayas, la ceiba, y el palo de tinte, casi extinto.

El recinto se encuentra en el Baluarte de Santiago, el último de ocho en construirse, cuyo nombramiento es en honor a Santiago de Compostela o Santiago Matamoros, patrono de las conquistas de los españoles, el que se terminó de edificar en 1704.

Sin embargo, a principios del Siglo XX fue demolido y después, en los años 50, fue reconstruido, según datos recabados.

La estructura conserva sólo la puerta de acceso original, ya que el resto del recinto es producto de remodelaciones, en la actualidad es sitio de referencia de los turistas nacionales y extranjeros con el objeto de que tengan una idea de la naturaleza del estado.

El encargado del Jardín Botánico, Miguel Ángel Borges Hernández, dijo que se recibe un promedio de 500 visitantes en temporada de vacaciones, y refirió que normalmente el promedio de visitas es de 100 a 150 turistas nacionales, en su mayoría.

El jardín cuenta con una muestra de la flora de la entidad, que incluye una gran variedad de plantas de las más comunes a las más raras, las cuales sólo se desarrollan en apartadas latitudes de la geografía estatal.

Tiene 98 especies, de ellas algunas son plantas medicinales como el maguey rojo, otras son comestibles y unas más de ornato.

Entre las plantas que más llaman la atención de los visitantes está el palo de tinte o "palo de Campeche", que a decir del delegado de la Comisión Nacional Forestal, Jorge Issac Brown Filigrana, "este árbol representó una de las mayores riquezas en la región en el siglo XVIII". En su medio natural, ese árbol alcanza una altura de seis metros y era utilizado como colorante.

Ahora observar algunas de estas especies es casi un milagro, se encuentran en las partes inundables, donde hay selvas secas con árboles, por lo que es una gran oportunidad para los campechanos conocerlas en el Jardín Botánico.

Con el producto del palo de tinte, las industrias textiles de la Nueva España y Europa obtenían colorante para la lana en colores azul y negro, en tanto para la seda y el algodón el color era negro y cuando se unía con otros químicos se lograban el amarillo rojizo, el amarillo vivo, el violeta y el rojo oscuro o morado.

Su utilidad era tal que los ingleses establecieron una colonia para el corte del vegetal en la Laguna de Términos, zona que acabó siendo refugio y escala para los piratas y contrabandistas.

El llamado "palo de Campeche", "palo tinte" o "palo de Brasil" finalmente llegó a su sobreexplotación, al grado que es casi extinto.

Otro de los árboles que llamada la atención de los visitantes por las leyendas locales, es la ceiba, pues se hizo creer a los mayas que sus ramas soportaban a los cielos, mientras que sus profundas raíces eran los medios de comunicación entre el mundo de los vivos y el inframundo.

En el jardín botánico también se han recolectado los primeros frutos del árbol de jícara que utilizan los artesanos y además se encuentra el árbol de amapola, el chicozapote, la cica y la "Ravenala madagascariensis", una palmera mejor conocida como árbol del viajero.

























"Castillo de San Miguel"




El Fuerte de San Miguel se encuentra ubicado al poniente de Campeche y es una de 6 fortificaciones que se construyeron al rededor  de la ciudad.

Esta obra fue terminada en 1801  y cuenta con puente levadizo, cuerpo de guardia, cuarto de oficial, almacén de pólvora,  su pasillo de acceso es de forma ondulada lo cual evitaba el acceso del enemigo.

Actualmente es un museo que contiene algunas estelas que fueron encontradas en la zona arqueológica de calakmul, mascarones y collares de jade, vasijas, incensarios, vasijas tripodes,  vasos que utilizaban los antiguos mayas y que fueron encontradas en las excavaciones de los diferentes sitios arqueológicos que hay en la zona de Campeche, como Edzná, tigre, tabasqueño, etc.

Existen datos que indican que en el mismo sitio se alzó una batería provisional ordenada por el entonces brigadier de los reales ejércitos D. 

Antonio Oliver, quien en 1771 comunicó al rey de España que la plaza de Campeche era indefendible, por lo que era necesario cambiar la estrategia defensiva de la ciudad, asegurando a la población ya no desde sus muros, sino con obras exteriores situadas hacia las zonas de mayor peligro, creando así baterías donde se agruparían un determinado número de cañones y reductos.
























"Parque principal de Campeche"



                      
Campeche, México


El centro histórico aún conserva mucha arquitectura colonial española. 
Recientemente algunos de los edificios fueron ya reparados.
Aunque no consta la fecha exacta de la construcción de la Plaza Principal de Campeche, es probable que haya sido a fines de 1540 o a principios de 1541, al fundarse la villa de San Francisco de Campeche.

La plaza llegó a ser el centro de la población española asentada a una milla, aproximadamente, del poblado indígena de Ah Kin Pech. 

Durante la época colonial se le conoció como Plaza Mayor, posteriormente se le llamó Plaza de la Constitución y en 1826 se le otorgó el nombre de Plaza de la Independencia. 

La plaza tuvo varios cambios a lo largo de los años, pero ha recuperado la imagen que tuvo a principios del siglo XIX con su quiosco central y su enrejado.

En 1846 el presbítero Vicente Méndez fundó en este predio un hospicio, conocido como la Casa de Beneficencia, que funcionó hasta 1874. Desde 1892, por un periodo de 65 años, fue ocupado como cuartel. 

Durante esta época se adecuaron sus interiores y la fachada principal, cuya imagen prevalece. 

Hasta el año de 1989 la Secretaría de la Defensa Nacional lo entregó al Ayuntamiento de
Campeche.

Después de su restauración y rehabilitación el Palacio municipal fue ocupado por las autoridades civiles.